Cómo elegimos a una persona para el resto de la vida


por MARC BARETH


El concepto occidental del amor y el proceso que nos lleva a elegir a una persona para el resto de la vida es única en el mundo y en la historia. Generalmente, hoy en día, tendemos a confiar en nuestras emociones al momento de elegir a nuestra posible pareja y consideramos que estar enamorado es un indicador importante para el éxito. La decisión se toma a nivel subconsciente, y el azar o el pragmatismo no forman parte del proceso.


Además, muchas veces, las personas buscan la intimidad física antes de conocer realmente a la otra persona o comprender qué tipo de relación podría desarrollarse con el tiempo. A nivel químico, cuando dos personas tienen relaciones sexuales, se libera la hormona oxitocina, sustancia que crea un fuerte vínculo físico entre las personas y completa el vínculo emocional y espiritual. Si las grandes preguntas sobre el futuro a largo plazo de la relación se hacen solo después de que la relación sexual haya comenzado, entonces, inevitablemente, las respuestas estarán condicionadas por esa experiencia física y hormonal.

En nuestra sociedad, estar enamorado es muy buscado. Por lo general, nos enamoramos de personas que son similares a nosotros, que tienen rasgos de carácter con los que estamos familiarizados, que lidian con los conflictos y la comunicación de una manera que ya conocemos. A nivel subconsciente buscamos lo que hemos observado en nuestros padres: lo que nos recuerda hábitos y una forma de relacionarnos en la que nos sentimos cómodos y en casa.


¿Eres escéptico acerca de esta afirmación? Piensa en todas esas hijas de alcohólicos que se enamoran de hombres con problemas de adicción. O a los hijos de madres que antes controlaban y manipulaban a sus maridos y luego se encuentran en situaciones similares años después.


Por supuesto, la vida no siempre es dramática, pero es cierto que elegimos a nuestros compañeros en función de lo que nos es familiar. Y esto aumenta la probabilidad de tener conflictos similares a los que vimos en nuestros padres. Es curioso el hecho de que esos son precisamente el tipo de conflictos que decimos que nos gustaría evitar. Para romper con éxito este ciclo, debemos examinar conscientemente la dinámica de nuestras familias de origen. Solo cuando estos patrones sean claros para nosotros, podremos decidir cómo reaccionar de manera diferente y cambiar nuestro comportamiento de manera tangible.

UN PASO MÁS PARA MI RELACIÓN

¿Qué tipo de patrones de comportamiento observó en su hogar cuando era niño?

¿Cuál de estas dinámicas te gustaría evitar en tu relación actual?

Cuando te encuentras en situaciones similares, ¿cómo podrías reaccionar de manera diferente?


*Para explorar más los patrones de comportamiento de tu familia de origen,

considera la evaluación PREPARE-ENRICH.