Adivino lo que quiero

por MARC BARETH


Imagínate entrar a una panadería. Imagínate entrar en la tienda emocionado y ansioso por conseguir algo sabroso. Te paras en el mostrador, esperando que alguien te pregunte lo que quieres; pero cuando te hacen la pregunta, no respondes. La señora detrás del mostrador te vuelve a hacer la pregunta, levantando un poco la voz por si no la has escuchado la primera vez. Le miras, pero sigues sin contestar. Luego, ella comienza a darte algunas sugerencias: "¿Quieres uno de estos croissants?" Y niegas con la cabeza: "No." Luego, te ofrece una barra de pan integral. Y sacudes aún más la cabeza. "¿Le gustaría probar esta barra de trigo duro?" "No, yo tampoco quiero eso," respondes.

La señora, molesta y empezando a ponerse nerviosa, te pregunta si puedes decidir lo que quieres porque hay otros clientes en la fila. Intentas ser amable, pero el tono de tu voz muestra algo más. Con ese comentario, te enfadas y te alejas murmurando lo grosera que ha sido ella al no ofrecerte lo que realmente querías.

¿Suena esto como una historia estúpida? Obviamente lo es. Pero esta es una imagen de cómo nos comportamos a menudo en una relación. Esperamos que nuestro cónyuge adivine lo que queremos. Luego, cuando intenta adivinar y se equivoca (o tal vez ni siquiera lo intenta), nos ponemos nerviosos y decepcionados.

Imaginemos ahora que te gustaría ayuda para vaciar el lavavajillas, pero tu cónyuge está sentado en el sofá leyendo algo en su móvil. ¿Cómo se atreve a sentarse así mientras arreglo los platos? Y sientes que, poco a poco, empiezas a ponerte nervios@. Dejas escapar un poco más de aire y das lo mejor de ti, empezando a golpear los platos pero no a romperlos, pensando que en este punto él o ella debería entender y venir a ayudarte.

En cambio, debemos aprender a expresar nuestras necesidades y pedir lo que queremos con palabras. A veces esto requiere valentía porque corremos el riesgo de ser rechazados. Al mismo tiempo, también sentimos la misma sensación de rechazo cuando nuestras necesidades no se satisfacen.


Terry Real, autor de libros y terapeuta, tiene una regla muy simple: "No tienes derecho a quejarte por algo que no has recibido si nunca lo has pedido".


Lo que parece lógico del panadero puede requerir algo de práctica en la vida de una pareja.

UN PASO MÁS PARA MI RELACIÓN:


Experimentar: Anímate y habla sobre algo que te gustaría más o que fuera diferente de tu cónyuge.


Consejo: Hazlo de forma amable y comprensiva y no acusatoria.